Jo cuido Mollet: una responsabilidad compartida

La campaña “Jo cuido Mollet” del Ayuntamiento, que insta a verter agua sobre los orines de los perros para diluirlos, ha generado debate en la ciudad. Si bien coincidimos en la importancia de la limpieza y el civismo, queremos destacar que la responsabilidad de mantener Mollet limpia no puede recaer únicamente sobre un colectivo, en este caso, los propietarios de perros.

Estigmatizar a este grupo como principal responsable de la suciedad en la ciudad es injusto y, además, no se ajusta a la realidad. Basta con observar algunos parques para encontrar papeleras volcadas, restos de muebles y trastos viejos en los contenedores, o colillas, vasos y botellas de cristal en las calles.

La lucha contra el incivismo es un desafío que nos compete a todos. No podemos convertir a los propietarios de perros en chivos expiatorios de un problema que tiene causas y soluciones multifacéticas.

Más allá de los pipís

Si bien es cierto que los orines de los perros pueden generar molestias, especialmente en zonas con alta concentración de animales, existen otras fuentes de suciedad que no podemos ignorar.

Las colillas, por ejemplo, son uno de los residuos más comunes en las calles de Mollet. Su pequeño tamaño las hace difíciles de recoger, pero su impacto ambiental es significativo. Los vasos y botellas de cristal, especialmente cuando se rompen, también representan un peligro para la seguridad de las personas y dificultan la limpieza.

Foto de @ARiguins

Responsabilidad compartida

Para lograr una ciudad más limpia, es necesario un esfuerzo colectivo que implique a todos los ciudadanos.

Propuestas para mejorar:

  • Más papeleras y contenedores: Es fundamental aumentar la cantidad de papeleras y contenedores en la ciudad, especialmente en zonas con alta afluencia de personas y perros.
  • Mejorar la limpieza viaria: Es necesario aumentar la frecuencia de la limpieza en las calles, especialmente en zonas donde se acumula más suciedad.
  • Campañas de concienciación: Es fundamental realizar campañas de concienciación que no estigmaticen a ningún colectivo y que fomenten el civismo entre todos los ciudadanos.
  • Sanciones: El Ayuntamiento debe aplicar las sanciones correspondientes a las personas que incumplen las normas de convivencia, independientemente de si son propietarios de perros o no.

En definitiva, la lucha contra el incivismo es una responsabilidad compartida. Solo trabajando juntos podremos lograr una ciudad más limpia y agradable para todos.

Núria Flores González (Responsable de cuidado animal de MolletOpina)